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Se nos dice en el libro de los rayos y las iniciaciones (AAB/DK) que guardar silencio constituye otro factor importante en la preparación grupal para la iniciación. También se nos comenta que el silencio no significa abstenerse de hablar. Que la mayoría de los discípulos lo cree así, y también que deben aprender a no hablar, en la esperanza de recibir la iniciación. Pero que para algunos sería mejor hablar más de lo que acostumbran -sobre correctas líneas.
También se nos dice en el mismo libro que el silencio exigido en el ashrama es abstenerse de formular ciertas corrientes de pensamiento, eliminar toda fantasía y evitar el empleo malsano de la imaginación creado. Por consiguiente, el habla se controla desde su fuente de origen, porque es el resultado de ciertas fuentes internas de ideas, pensamientos e imaginación; es la precipitación (al alcanzar un punto determinado de saturación, si así puedo expresarlo) de los depósitos internos que se desbordan en el plano físico.
Cuando nos abstengamos de hablar y de pronunciar palabras, porque estemos convencidos de que vamos a decir algo erróneo, indeseable e insensato, o constituye un derroche de energía, puede también producir una serie y desastrosa condición en el cuerpo astral del discípulo, acrecentándose la acumulación interna que eventualmente conducirá a una más violenta explosión verbal. Se nos dice que debemos cultivar el silencio mental, pero no quiere significar que pensemos silenciosamente, sino que ciertas líneas de pensamientos deben rechazarse, suprimirse algunos hábitos mentales y no establecerse determinados acercamientos a las ideas, lo cual se logra aplicando el proceso de sustitución, no el de la violenta supresión.